lunes, 6 de junio de 2011

análisis de los fundamentos de la imagen

La imagen de Diane que vamos a analizar es la de un niño en un carril del Central Park de New York, con un gesto desencajado en su rostro, como una mezcla de miedo o de perplejidad con una granada de juguete en la mano mientras otros personajes caminan por el mismo parque rodeados de árboles.


La técnica artística que utilizaba la autora es la fotografía, y como he podido leer, casi toda su obra suele ser en blanco y negro, jugando con las luces y las sombras de las figuras.

La textura que se puede apreciar en la imagen parece mate y refleja una imagen lisa, aunque con nitidez sólo en la figura del niño, el resto de la imagen es borrosa o difuminada.

Como podemos apreciar en la obra a analizar, sigue muy en su línea  de imágenes impactantes que rompen con lo convencional y no dejan indiferente a quien las contempla. La imagen pone en contraste la personificación de la inocencia, encarnada en el niño, que choca con su cara desencajada y la dureza de un arma usada a modo de juguete.

Las líneas que apreciamos en la imagen son las que se producen entre los objetos, más definidas en el niño, y más difusas en el fondo.

En cuanto al color, como en la mayoría de sus fotos en blanco y negro se trabaja exhaustivamente la luz y las sombras, no obstante, lo que nos impacta de la imagen es el personaje en sí. En este caso, considero que el color cumple la función de dar volumen a las imágenes, con tonos contundentes y nítidos que resaltan las figura del niño y claros y difuminados en el resto de los componentes de la imagen.


Aun así, podemos apreciar la alternancia entre las luces y las sombras, que le da una calidez a la imagen y una belleza importante aun con ausencia de colores.

Así pues, podemos resaltar el enfoque de la figura del niño, en contraste con el desenfoque del fondo, lo que aporta intensidad a la propia figura y crea un efecto de profundidad muy bien creado. Este efecto, hace que se perciba con nitidez la figura y los detalles de la misma.
La luz de la imagen es de origen natural y viene de la parte derecha. Crea una alternancia entre luces y sombras muy suave difuminada en el fondo que llega a deshacer la nitidez de las figuras que aparecen paseando por el paisaje.
La aparición de la luz en esta foto crea un efecto en el que casi se separa diagonalmente la luz de la sombra. A su vez, también el carril por el que pasean las personas de la derecha, crea otra línea diagonal que atraviesa la imagen en sentido opuesto creando una disposición radial que le otorga armonía y un ritmo diagonal a la fotografía.
La forma de expresión que podemos apreciar es figurativa, dado que muestra elementos y formas de la realidad.

En cuanto a la orientación de la imagen, vemos que se ha realizado en un espacio escenográfico y el tipo de plano que se muestra, es un plano general que ofrece una visión integral de la escena que se quiere retratar. 

Aparece toda la figura, de la cabeza a los pies y el escenario donde esta se encuentra.
En cuanto al ángulo de visión, la fotógrafa capta la imagen desde un plano medio, aunque quizás un poco picado, dado que la fotógrafa se presupone más alta que el niño, que mira ligeramente hacia arriba en busca del objetivo. También se puede apreciar en que las piernas, zapatillas y parte superior de la cabeza se ven en la foto, lo que hace pensar en un ángulo ligeramente picado.


La figura del niño se encuentra situada en el centro de la imagen logrando así un equilibrio entre los distintos elementos que aparecen . Así pues podemos apreciar la armonía que transmiten la disposición de los paseantes, el niño, los árboles, las luces  y las sombras.

Aparte de los aspectos técnicos de la imagen, esta transmite mucho más que formas y equilibrio. Transmite inocencia, transmite dureza, transmite descontrol, transmite locura, transmite miedo…
Inocencia de los ojos del niño, de su figura, de su semblante, de lo que puede pasar por la cabeza con su “juguete”. Transmite inocencia por la esencia propia de lo infantil, de su atuendo, de su rato de juego, de su semblante, interpretable tan cómico como terrorífico.


Dureza de la impresión de ver un niño jugando con un juguete que representa un objeto bélico, dureza en su rostro desencajado, dureza en su gesto y en la posición de su cuerpo.
Descontrol en sus ojos, en su ropa, mal puesta, en sus rodillas llenas de suciedad, en su boca con restos quizás de helado comido a la carrera para poder seguir “jugando a la guerra”.
Locura en sus ojos, casi inertes, como en estado de “shock”, en su boca, desencajada, en sus manos, tensos sujetando la granada, en su cabeza.
Miedo en sus ojos, que contrasta con lo tranquilo y apacible de un paseo y una jornada de juego en un parque de la ciudad, en compañía de un familiar quizás.
En cierto modo también transmite un cierto halo cómico, de burla o incluso de agresividad. Lo cierto es que considero que la imagen da lugar a una interpretación abierta, aunque sin lugar a dudas, causa un impacto al observador.

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